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Empecé tocando la guitarra en la calle.

Ponía la gorra y tocaba.

Tenía tan poca actitud hacia la venta que elegía las calles donde pasaban solo los diarios empujados por el viento. 

¿Te lo puedes creer?

Tocaba bien, pero vendía mal.

Aparte de tocarme la guitarra, hice muuuchos trabajos más, incluso actué en grandes teatros, pero siempre cometiendo el mismo idéntico error:

Hacerlo bien, pero venderlo mal.

Quizás te suena, quizás no.

A mí no me importa, como a ti no te importa mi vida.

La cuestión es que un día todo cambió, gracias al copywriting.

Saber capturar la atención, y escribir de manera persuasiva, hace bien a los bolsillos y a la autoestima.

Todos deberíamos saber por lo menos un poco de copywriting.

 

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Forza Tutti
Mirko.