Luis Vallés Grau

El Pianista Acompañante

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¿Cuántas opciones tienes de vivir del piano?

Los pianistas que terminan el grado profesional o superior, se encuentran con un cruce de caminos: seguir la carrera como solistas o ser docentes.

Te han convencido de que estos son los únicos dos caminos serios y posibles.

Pues hay novedades:

El pianista acompañante es un oficio muy cotizado, con una fuerte demanda y un repertorio del orden de lo incalculable.

Ser pianista acompañante es una manera rentable y apasionante de vivir en tu mundo y trabajar en el mundo de la música.

He aquí por qué deberías creer en lo que te estoy diciendo:

UNO.

Hay piano acompañante desde el día en que se inventó el piano.

DOS.

Necesitan de un pianista acompañante los cantantes, instrumentistas solistas, coros, bailarines, duos, trios, cuartetos, quintetos, sextectos y así hasta las orquestas (de todo tipo) y música da cámara; para ensayos, conciertos, grabaciones, audiciones y premios

[y seguro me estoy dejando algo a fuera].

Además, te digo algo: la mayoría de las veces, los instrumentistas tienen una sola oportunidad y no pueden fallar. Es ese día, a esa hora. Gran parte de su tranquilidad y soltura depende de quién y cómo los acompañará. 

TRES.

Soy el Dr. Luis Vallés Grau.

Desde hace 30 años acompaño a instrumentistas en todo tipo de performances, para que expresen al máximo su sonido, para que sientan el acompañamiento como un traje hecho a medida, para que aumenten la temperatura de las emociones del público con sus interpretaciones.

Tengo dos tesis doctorales. Las encuentras en internet muy fácilmente.

Lo que no encontrarás en internet, ni en ningún otro lado, son todos los contenidos que no incluí en las tesis.

Anécdotas, historias, técnicas y secretos del mundo del piano acompañante imposibles de compartir en el marco rigurosamente “académico”.

De esto, y bastante más cosas, hablo y comparto en mi newsletter.

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¿Lo has pensado alguna vez?

¿Cuántas opciones tienes de vivir del piano?

O eres el concertista número 1, 2, o 3 (como mucho) y tienes una vida mucho menos saludable de lo que te imaginabas (nómada, repetitiva y extremadamente competitiva); o serás lo mismo que un deportista de altísimo nivel que puede participar de grandes competiciones, pero, además, tiene que vivir de otra cosa, en tu caso ya sabes: bolos, fiestas, animaciones (no muy divertidas que digamos), curros en hoteles, barcos…

O eres docente, y tienes una vida mucho más previsible, burocrática y llena de tareas por fuera de la música, de lo que creías.

La vida del pianista acompañante no es perfecta, ni mucho menos, pero es variada, con menos competencia, más oportunidades laborales, menos tensión, estrés y un día a día mucho más saludable.

Si te interesa el mundo del pianista acompañante, o quizás necesitas de uno, entonces tengo algo que podría interesarte:

Un newsletter que podría darle mucho sentido y alegría a todos tus años de esfuerzos y estudios musicales.

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Preguntas frecuentes, respuestas no tanto.

Es salir de caminos solitarios y navegar por otros mundos. También una de las formas más versátiles, profesionales y rentables de dedicarte a tocar el piano.

Primero y muy importante: saber lo que es. Luego ganas de serlo y formación.

Muchas cosas como:

– Tener una nueva y continua fuente de ingresos.
– Viajar (si quieres).
– Conocer gente nueva.
– Ampliarás tu capacidad interpretativa y serás muy requerido. 
– Elegir dónde, cómo y con quién trabajas.

Como en todo, depende de lo bueno que seas, de tu prestigio, de tus elecciones de dónde y con quienes trabajas, y de tu repertorio.

Estudia, fórmate, selecciona a tus clientes, trátalos muy bien, y te aseguro que ganarás mucho más de lo que te imaginas.

¡Inabarcable!

Para que entiendas te dejo unas estadísticas. Por cada convocatoria y/o audición:

De concertistas hay un millón.
De profesor de piano hay quinientos mil.
De pianistas acompañantes hay… 10 (tal vez 15).

Y estoy hablando a nivel internacional.

No. Hay enormes diferencias que espero descubras antes de lanzarte como pianista acompañante sin saberlas. Sígueme que yo vengo de allí. Y he visto de todo.

Por ahora te adelanto esto: si eres pianista y no tienes nada mejor que hacer, por supuesto que eres libre de recorrer el larguísimo y sinuoso camino de lanzarte tal cual estás, sin formación y quizás después de muchos años de prueba y error, malos tratos económicos y humanos, y varios dolores de cabeza, llegues a los conocimientos básicos que te da una buena formación de pianista acompañante.

El resto en la suscripción.

No. No tienen nada que ver. Crees estar a un paso de ser pianista acompañante y te aseguro que estás muy lejos.

Insisto: es el rol que ocupas y cómo lo ocupas. Y todo lo que eso implica. Si sigues insistiendo sobre esto, quizás, y digo quizás, lo del piano acompañante puede que no sea para ti.

Un especialista.

Ahora: si te metes en el mundo del acompañamiento sin la formación adecuada, no te extrañe que termines siendo un “aderezo” como una mayonesa o que se recuesten sobre ti pesadamente como si fueras un colchón o peor, te usen como un felpudo.

Un pianista acompañante necesita ser un especialista para cumplir con su función y aportar su voto de calidad. Y para aportar y ser especialista, necesitas formación.

Sí, el pianista acompañante conoce y tiene que estudiar mucho repertorio, pero también tiene la técnica como para abarcarlo sin sufrir un brote psicótico en el intento. También por esto, necesitas de una formación específica.

Si te formas bien, podrás abarcar más repertorio, acompañar más instrumentos y solistas, y claro, tendrás más clientes.

Yo no tengo muy buena lectura a vista. No leo mal, pero no soy un crack leyendo a vista. Pero en cambio, sí puedo adquirir fácilmente nuevo repertorio.

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